Alguna vez estuvo vigente realmente la conocida premisa de que el trabajo dignifica al hombre

Ésta es una frase que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida, y cuyo autor fue Karl Marx, en ella resumía su filosofía sobre la relación del hombre con su propia naturaleza. Esta es una sentencia, que ha vivido diversos cambios a lo largo de la historia, aunque siempre ha sostenido que el hombre saca a relucir sus potencialidades mediante el desempeño de determinada labor, y que además es exclusiva del ser humano.

De acuerdo al libro del Génesis (2,15), Dios creó al hombre para que trabajase. Por lo que esta breve frase engloba el fundamento de la dignidad de las personas. No se trata de que el trabajo sea un castigo debido al pecado original, cosa que todavía en la actualidad muchos creen, sino que se trata del medio por el cual el hombre logra adquirir dignidad realizándose como ser humano.

Decir que el trabajo dignifica a la persona hace referencia a que nos hace sentir capaces, útiles, necesarios, autosuficientes y pertenecientes a una sociedad que es activamente económica. Cuando se gana algo por nuestro propio esfuerzo, sin que nadie nos regale nada, viene a ser parte del proceso de realización personal.

Más, lejos de ello, no todos los trabajadores se encuentran a gusto con lo que realizan. Por tal razón, la encuestadora internacional Gallup se ocupó de realizar una investigación alrededor del mundo a más de 1.600.000 personas, a las que le preguntó lo siguiente:

En el trabajo… ¿tengo oportunidad de hacer lo que más me gusta?

Ante tal cuestionamiento, un 83% de los entrevistados respondieron de manera negativa. En otras palabras, no se encuentran felices con lo que hacen en su actividad diaria.

Ante tal situación, suele ser relevante que los directores y gerentes de las empresas tengan una idea de que hacer, pues resulta alarmante la cifra de las personas que se encuentran descontentas en medio de su actividad laboral.

La expectativa creada hacia los jefes está centrada en que respeten a sus colaboradores, dándoles un trato justo y de confianza. Así mismo, de equidad en lo que respecta a la asignación de labores y retribuciones, objetividad al premiar y promover a las personas; justicia, o más bien, la ausencia de la discriminación y sin dejar a un lado la posibilidad de apelación ante las diversas situaciones que son consideradas como injustas.

No obstante, a este buen trato del jefe se le puede adicionar una excelente relación con los compañeros de equipo, y un gran reconocimiento por parte del cliente hacia el trabajo, entonces estaremos frente a un funcionario motivador y feliz con el que se puede sentir que se pertenece a una organización.

Ante este tipo de comportamiento del patrono, los colaboradores se sentirán respetados al momento de percibir que son respaldados por la organización durante todo el desarrollo de sus actividades, cuando sienten que pueden participar en decisiones que los afectan y cuando sus ideas son tomadas en consideración.